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domingo, 30 de diciembre de 2012

Cosas que hacer antes de morir: parapente


Me da pena la gente triste que no ha hecho nada con su vida y que cuando se hace vieja se arrepiente. Yo sólo me arrepiento de lo que no hago. Por eso en 2012 empecé a escribir mi lista de cosas que hacer antes de morir. Y ya he tachado una, volar.



*Sí, la óptica está sucia :)






La anécdota del día (os vais a reír): a mi primo se le cayó un zapatilla en pleno vuelo!


sábado, 28 de julio de 2012

Eu non falo galego (aínda). Rías Baixas, 2012

Ribeiro, la brisa y otras delicias gallegas de mi último viaje. Las fotos fueron tomadas en Santiago, Coruña y Combarro. Que tengáis un verano estupendo.

Ribeiro wine, the breeze and other delicatessen of my last trip. This pics were taken in Santiago, Coruña and Combarro. Have a nice summer.

 


 








miércoles, 15 de febrero de 2012

ocho dioptrías

Lo puedo decir bien alto, orgullosa de ser cada día más miope. Ya tengo ocho dioptrías y las he malgastado, entre otras cosas, perdiendo el tiempo con el ordenador.

:)

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Acciones urbanas

Cada vez me gusta más en rollo de grabar en la calle situaciones preparadas teniendo como público a la gente que pasa por la calle.

Esto viene de hace varios años. Vino un amigo de Cádiz y me tocó enseñarle Madrid, y yendo por Preciados nos quedamos un rato a ver a unos tipos disfrazados de diablos rojos en pañales que hacían una performance.

Tiempo después, viendo Noviembre (la peli de Achero Mañas) descubrí una escena en que los protagonistas preparan una actuación en pleno centro de Madrid; eran los diablos rojos que vimos aquel día, y Mañas había grabado la escena con el público espontáneo que pasaba por allí.
Hoy cuelgo dos enlaces a acciones urbanas que me han dejado buen sabor de boca.
La primera es el ya conocido Trainacting del grupo madrileño Alamedadosoulna. Aprovechan un espacio cotidiano como es el vagón de metro para desarrollar pequeñas historias siempre con un punto de ironía y humor. El enlace es de Thermomix, aunque en youtube tienen un canal en el que podéis encontrar más clips.
La segunda es Frozen Grand Central, una iniciativa que tuvo lugar en la Grand Central Station de New York. 207 personas infiltradas entre los viajeros permancen congeladas durante minutos para sorpresa de los que pasan por allí.

Espero que os gusten. Yo ya estoy pensando en la mía.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Aprendiendo a mirar

Me ha llegado un evento al tuenti con un link al corto "One hundredth of a second", de Susan Jacobson. Está basado en la famosa historia del fotógrafo Kevin Carter, ganador del Pulitzer de Fotografía 1994. Recordaréis el caso porque se trataba de una niña sudanesa moribunda a la que le acecha un buitre. El fotógrafo la dejó morir con tal de captar "el instante decisivo" del que siempre hablaba el también fotógrafo Henri Cartier-Bresson. Resulta contradictorio pasarse media vida para conseguir "la gran foto" y para al final plantearse si realmente mereció la pena.


Mirar por el objetivo debe ser, según mi punto de vista, un ejercicio de espontaneidad. Pero forzar lo que quieres que salga no es un ejercicio de creatividad, es falta de maestría y carencia de honestidad.Y en tele, tres cuartos de lo mismo. Tenemos que vivir de algo pero, ¿a cualquier precio? No se puede vender como realidad lo precocinado. Si quieres dirigir vete a hacer ficción. La parrilla está llena de realities pasados por el pasapuré del productor ejecutivo, el director, el guionista y el realizador que quieren controlarlo todo. La tele es MENTIRA!

martes, 10 de noviembre de 2009

Tales

Ayer monté en el tren camino de la uni porque me apetecía escuchar la radio y en el metro nunca se pilla la señal. En los asientos que hay junto a la puerta, los abatibles, iba una mujer con un libro de poesía abierto, y gesticulaba mucho. Cuando bajé el volumen me di cuenta de que el señor que estaba sentado a su lado era su marido, o su compañero, o alguien con quien tenía mucha confianza. Iba recitándole poesía en polaco, o bueno, no sé qué idioma era pero sonaba a polaco. Y la recitaba como estuviese a solas. Me hizo gracia ver cómo quien tiene cultura la expresa sin tapujos, ande por donde ande.
Hoy, en el metro, una madre iba leyéndole un cuento a su niñito, que tendría unos tres años. Se lo leía tan bien que tenía a cuatro o cinco tipas alrededor escuchando, incluída yo. En general todas estábamos absortos pendientes de los que contaba, y me acordé de cuando iba de peqeña a ver cuentacuentos. Te los contaban tan bien que se te olvidaba el resto del mundo.
Y también me acordé de Carlos, mi profe favorito del bachillerato, que como estábamos en un colegio de monjas todas las mañanas tenía que leer una oración que preparaban ellas. Y a veces se saltaba el protocolo y nos leía un cuento cada mañana que nos tocaba con él a primera hora, a las ocho. Se tomaba la molestia de traer uno distinto cada día, como los de Jorge Bucay, con moraleja. Y empezabas la mañana de otra forma, con otra calma. Incluso lo que nunca leían solían atender.
Si todo el mundo leyera más, y sobre todo, si probase el placer de que alguien que le leyera, vería la vida de otra forma. Nos faltan cuentos y nos sobran prisas.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Treinta y cinco años en quince minutos.


Siempre recordaré a mis abuelos por su carácter. Superan con creces a mis padres en cuanto a mentalidad y siempre se han adaptado a todo tipo de situaciones. Por mal que lo pasaran, siempre juntos. Y además siempre ofreciéndote su mejor sonrisa. Vayas donde vayas les conocen y hablan bien de ellos. Por ejemplo, mi abuela tiene decenas de primos y por muchos años que lleve sin verlos siempre recibe llamadas o cartas o recuerdos de parte de alguien.

Lo que os voy a contar ocurrió hace unos días y me pareció tan increible que no puedo dejar de escribirlo. La semana pasada estaban en la playa y mi abuela recibió una llamada al móvil. Era un primo suyo que vive en Alemania. El hombre se marchó unos años después de que mi abuelo volviera de trabajar como jornalero en Francia y al final se instaló allí con su mujer y tuvo dos hijas. De esto hace treinta y cinco años, tantos como los que mi abuela y él llevaban sin verse.

El hombre, ya jubilado, llamó a mi abuela para decirle que ahora tenía una casita en Granada y que venía por temporadas. Estaba en España y el día siguiente iba a llevar a su mujer a la estación sur de autobuses de Madrid porque ella debía volver a Alemania. Quería reencontrarse con ellos.

Justamente mis abuelos volverían a Madrid en autobús el día siguiente, asi que el hombre pensó que podrían verse en cuanto llegasen, comer juntos y ponerse al día de todo lo que habían vivido durante el tiempo en que no se habían visto. Treinta y cinco años.

El primo de mi abuela despidió a su mujer en la estación a las seis de la mañana, pero no sabía qué hora llegarían mis abuelos. Después de ocho horas esperando en la estación, con bastantes años a las espaldas, pensó que no los iba a encontrar. Compró el último billete de autobús que ese día marchaba para Granada y esperó la cola de la dársena 23. Faltaban quince minutos para las dos de la tarde cuando... sorpresa: del autobús que paró en la dársena 24 bajaron mis abuelos.

Mi abuelo le vio al instante y se fue hacia él, pero el hombre no era capaz de reconocer a mi abuela, ¡su prima! Se abrazaron y se besaron, y cuando mis abuelos le invitaron a comer el hombre les dijo que su bus salía en quince minutos. Con la misma alegría por el reencuentro y amargura por la despedida resumieron treinta y cinco años en quince minutos.

"A veces la vida puede ser maravillosa".

jueves, 10 de septiembre de 2009

Los duros comienzos

Siempre se ha dicho que la vida es como tú la quieras ver, como aquella frase del vaso medio lleno o medio vacío. En mi caso yo diría enfocada o desenfocada.

Aun no he llegado a las ocho dioptrías, vamos por las siete, pero el dominio estaba pillado así que me quedé con el ocho, que por otra parte une un poco el blog al cine y a la vida. El ocho siempre fue mi número favorito, redondo y sincero, sin recovecos.

Además Wikipedia dice que "en ajedrez cada lado tiene ocho casillas o escaques; en la música, es el número de notas en una octava; es el número de patas que tienen los arácnidos; es uno de los números de la serie Lost; es el número de la bola negra del billar americano; y en China es símbolo de buena suerte".

Este blog que hoy comienza será una continuación o un tiro en paralelo al flog que aun mantengo con poca vida, aunque nunca tuvo demasiada. Espero que no me pueda la pereza y no lo abandone.